PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Juan: 11, 1-45) - (María Beatriz Arce de Blanco)
Yo soy la resurrección y la vida
«Jesucristo es la resurrección y la vida. Él nos ha prometido que el que crea en Él, aunque muera vivirá.
La muerte y resurrección de Lázaro es un signo de la humanidad redimida por Cristo, quien sufre el dolor del Padre por la muerte de su pueblo, causada por el pecado; y de su misión redentora, para renovar a toda la humanidad y darle vida.
El Señor, con un llanto sincero, muestra su compasión, y manifiesta su poder de dar vida a los muertos. Y este es un signo del Bautismo, por el que el Hijo de Dios, a través de su muerte y resurrección, le da vida nueva a toda la humanidad, nos hace a todos hijos de Dios, y nos da el Paraíso como herencia, y la vida eterna, para glorificar a su Padre.
Cree tú en Jesucristo, para que en ti se glorifique, y el Padre sea glorificado en el Hijo.
Cree en la resurrección de los muertos y en la vida eterna.
Cree en el Evangelio y en los Sacramentos.
Cree en el Bautismo con fuego por el Espíritu Santo, que borra el pecado original y libera a las almas de los lazos de la muerte.
Cree en Jesús, que es la fuente de agua viva, la luz que ilumina el mundo, y la verdadera vida.
Cree que, aunque mueras, vivirás, porque Él te resucitará para la vida eterna.
Glorifica al Señor con tu vida, poniendo tu fe por obra, cumpliendo sus mandamientos, intercediendo por los que viven en medio del mundo, pero que tienen el alma muerta a causa del pecado, para que el Señor se compadezca y les diga: “sal de ahí”, y caminen de la oscuridad para ir a la luz, sacien su sed con el agua viva, y despierten de la muerte a la vida nueva de su resurrección».
