PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 6, 24-34) – (María Beatriz Arce de Blanco)
No se preocupen por el día de mañana.
«Cuánto tiempo, dinero y esfuerzo se pierde, aunado a preocupaciones, tentaciones y pecados de los hombres que buscan satisfacerse a sí mismos, a su orgullo y a su ego, faltando a la caridad, afanándose en muchas cosas, y no buscan el Reino de Dios y su justicia, que es lo único necesario.
Todo católico debe confiar en Dios como Padre, y en que los cuida y los procura como verdaderos hijos, porque lo son. Cristo vino al mundo a ser en todo igual como los hombres. Pasó hambre, sintió frío y, abandonándose en las manos de su Padre, nos dio ejemplo, vivió alegre y confiado, no preocupado, y nunca cometió pecado.
Busca tú los bienes eternos como prioridad en tu vida, y todo lo demás se te dará por añadidura. Confía en tu Padre Dios, y ocúpate de cumplir la misión a la que te ha enviado, seguro de que Él te dará los medios, porque sabe que los necesitas. Sólo quiere tu disposición.
Vive cada día como si fuera el último día de tu vida, sin preocuparte, sino alabando a Dios, para que, cuando te llame a rendirle cuentas, te encuentre digno de entrar a gozar de la paz eterna en el Paraíso.
Alégrate y agradece, porque tú vales mucho más que las aves del cielo y los lirios del campo. Tu valor es infinito, tú vales tanto como la preciosísima sangre del Hijo de Dios».
