PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 10, 17-22) – (María Beatriz Arce de Blanco)
No serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu de su Padre.
«El testimonio del hombre justo da mucha gloria a Dios. El hombre justo es humilde y sencillo, y persevera firme en la fe, en cualquier momento, en cualquier ambiente, en cualquier circunstancia.
Es astuto y precavido, sabe poner todas sus seguridades en Dios.
Es dócil a las inspiraciones del Espíritu, se reconoce elegido y enviado por Él, como cordero en medio de lobos, y todo lo soporta, porque todo lo hace por amor de Dios.
Esfuérzate tú en vivir con sencillez, practicando las virtudes en tu vida ordinaria.
Acude con constancia a la oración y déjate llenar de la gracia del Espíritu Santo, para que sepas decir lo que debes decir y callar lo que debes callar, y tu testimonio sea veraz.
Acércate con confianza a la Virgen María, Madre de Dios y Madre tuya, y pide su auxilio, para que seas, como ella, testigo fiel del Evangelio.
Persevera en la fe, en la esperanza y en la caridad, como un hombre justo, poniendo a Cristo al centro de todas tus actividades, llevando la misericordia a los más necesitados, y tendrás un tesoro en el cielo».
