PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 20, 1-16) – (María Beatriz Arce de Blanco)
¿Vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?
«El egoísmo es la tentación por la que el hombre se ve primero a sí mismo, busca primero su bienestar, su conveniencia, la satisfacción de sí mismo, pero Dios no lo pensó ni lo creó así.
El corazón del hombre debe tender a verse a sí mismo en los demás, a ver a los demás superiores a sí mismo, y ver en el bien de los demás realizado el propio bienestar.
Jesús vino a darnos ejemplo, y a enseñarnos a regresar a ese estado en el que el corazón busca el bien, y rechaza el mal.
Él vino a darse completamente todo. Siendo el primero se hizo último, para que podamos tender a ese bien para el que fuimos creados.
Él vino a ordenar todas las cosas, y a enseñarnos cómo debemos orientar todo hacia Dios, a través del servicio al prójimo.
Procura tú tener las condiciones para ser un digno trabajador en la viña del Señor.
Entrégale tu vida, y deja que Él haga contigo lo que quiera.
Déjate llenar de su amor y de su misericordia, recibiendo el salario inmerecido de valor infinito, que es su cuerpo y su sangre, en cada Eucaristía, y desea para los demás lo mismo que tú recibes: el Reino de los cielos en la tierra, que es el mismo Cristo, aun sin merecerlo, porque Él nos lo ha merecido».
