Mt 15, 1-2.10-14 - Martes XVIII del Tiempo Ordinario (ciclo A)
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PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 15, 1-2. 10-14) - (María Beatriz Arce de Blanco)

Lo que mancha al hombre es lo que sale de dentro

«Jesús ha sido puesto como signo de contradicción para dejar al descubierto las intenciones de muchos corazones, para que el mundo pueda verlas y no se dejen engañar.

El Hijo de Dios ha sido enviado para purificar a la humanidad impura, y unirla a la pureza, que es Él mismo, para volverla a Dios. Nos ha lavado y purificado con su preciosa sangre.

Pero volvemos a pecar, volvemos a ensuciar nuestras almas con nuestras malas intenciones, y debemos volver a lavar y purificar nuestros corazones. No con otros sacrificios, sino con la sangre de Cristo derramada en la cruz -en la que Él se ofreció a sí mismo como sacrificio de una vez y para siempre-, y administrada a través del sacramento de la Confesión, en la que el sacerdote, en la misma persona de Cristo, descubre las intenciones del corazón del pecador, a fin de reconciliarlo y que rectifique el camino para volverlo a Dios. 

Examina tu conciencia para que descubras cuáles son las verdaderas intenciones de tu corazón, y puedas discernir, para rechazar las malas obras y hacer el bien.

No tengas prejuicios que condenan a aquellos que no cumplen las reglas. Antes que todo ten caridad, sé compasivo, y aprende a ver, con la mirada misericordiosa de Dios, las intenciones de los corazones, para que comprendas sus acciones.

Y si fuera malo lo que sale de dentro, entonces ayúdalo y corrígelo, porque ha quedado manchado, y lo impuro debe ser purificado. Pero antes de ver la paja en el ojo ajeno, mira la viga en tu propio ojo, mira tu mancha, y confiesa tus pecados».