ORACIONES Y REFLEXIONES
Desde el Corazón de Jesús
María Beatriz Arce de Blanco
«Se acercaron a Jesús los fariseos y se pusieron a discutir con él, y para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. Jesús suspiró profundamente y dijo: “por qué esta gente busca una señal? Les aseguro que a esta gente no se le dará ninguna señal”» (Mc 8, 11-12).
Hermanos míos: vean mis señales, para que crean en mí.
El que crea en mí y sea bautizado se salvará, pero el que no crea se condenará.
Mis señales son claras.
Mis señales son mis amigos, mis sacerdotes, que he llamado, y he elegido, y he enviado a predicar mi Palabra a la luz del Evangelio.
Para que crean que Dios Padre es todopoderoso, que creó el cielo y la tierra, todo lo que ven, y todo lo que no ven.
Para que crean en mí, y en que yo soy el único Hijo de Dios; y que fui concebido por obra del Espíritu Santo, para nacer del vientre de una mujer virgen, inmaculada y pura, para ser Palabra de Dios encarnada.
Para que crean que fui enviado por el Padre a padecer en manos de los hombres, para ser crucificado, muerto y sepultado, para destruir el pecado y la muerte; que descendí a los infiernos para anunciar el triunfo del Reino de los Cielos.
Para que crean que resucité de entre los muertos al tercer día, que me hice visible al mundo para que creyeran, y subí al cielo a sentarme a la derecha del Padre, para ser coronado de gloria; y desde ahí he de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Para que crean en el Espíritu Santo, que es el creador y dador de vida, que por mi muerte y resurrección les da la vida eterna.
Para que crean en mi Iglesia, que es una, santa, católica, y apostólica, y que yo construyo con los hombres sobre roca firme.
Para que crean que he venido a buscar también a las ovejas que no son de mi redil, para ser un solo rebaño, un solo pueblo santo en comunión, compartiendo un solo cuerpo y un mismo espíritu.
Para que crean que yo soy el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, para darles en mi resurrección la vida eterna.
Para que crean en el Evangelio, que es mi Palabra.
Para que crean en la verdad.
Para que crean que todo lo que ahí está escrito se cumplirá.
Para que crean y me sigan.
Para que sean bautizados en una misma fe.
Para que, por mi muerte y mi resurrección, sean salvados. Yo soy la resurrección y la vida, el que crea en mí, aunque muera vivirá.
Para que se arrepientan.
Para que pidan perdón.
Para que vivan el Evangelio.
Muchos creen sin haber visto. Dichosos los que creen sin haber visto.
Pero otros quieren ver para creer.
Crean que la manifestación de mi amor es mi misericordia, y debe ser expresado al mundo a través de las señales que he enviado al mundo para que crean: mis sacerdotes.
Yo los he enviado para que crean en mí a través de ellos, a través de la Palabra que predican, y de su buen ejemplo.
(Alabanzas, n. 71)
¡Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María!
