19/02/2026

Mc 1, 12-15 - ES TIEMPO

ORACIONES Y REFLEXIONES

Oración de una Madre Espiritual

Para Adviento y Cuaresma

María Beatriz Arce de Blanco

«Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Conviértanse y crean en el Evangelio”» (Mc 1, 14-15).

Es tiempo de humillación y de penitencia.

Es tiempo de perdón y de misericordia.

Es tiempo de reconciliación y de conversión.

Es tiempo de limpiar la casa con mano firme.

Es tiempo de enderezar lo que está torcido.

Es tiempo de reencontrar lo que se ha perdido.

Es tiempo de construir sobre roca firme y cimientos fuertes.

Es tiempo de caminar en la alegría de servir a Cristo.

Es tiempo de encender las velas y ponerlas en los candeleros para encender los corazones de los que han sido llamados para ser la luz y la sal de la tierra.

Es tiempo de unión del pueblo santo de Dios.

Es tiempo de oración, con el corazón contrito y humillado, para recibir la gracia de la conversión, fortaleciendo el querer, para entregar la voluntad para hacer la voluntad de Dios.

Es tiempo de crecer para morir al mundo.

Es tiempo de renunciar al hombre viejo para nacer como hombres nuevos en la resurrección de Cristo, por quien han sido hechas nuevas todas las cosas.

Es tiempo de aceptación, y de invitar a todos al banquete para vestirlos de fiesta.

Es tiempo de expulsar a los demonios que han entrado a la Iglesia.

Es tiempo de exponer los corazones a la conversión y enviarlos a la predicación con el testimonio de la misericordia.

Es tiempo de exaltar la cruz de Cristo en todas las naciones del mundo invitando a la conversión. El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra.

Es tiempo de formar a los pastores y ahuyentar a los lobos.

Es tiempo de fortalecer a los pastores.

Es tiempo de reforma, de reevangelización, de levantar de las sillas a los cómodos y de enviarlos de dos en dos a predicar el Evangelio a través de la Palabra y de la misericordia.

Es tiempo de prepararse y permanecer en vela, porque nadie sabe ni el día ni la hora, pero El que ha de venir está a la puerta y llama.

Es tiempo de escuchar su voz y de abrirle la puerta. El que tenga oídos que oiga.

Es tiempo de hacer lo que Él dice.

Es tiempo de pedir el auxilio y la compañía de María para los sacerdotes, para calmar la sed en sus desiertos, y fortalecerlos con la oración, para que se abran a recibir la misericordia.

(Anhelos, n. 54)