ORACIÓN POR LOS SACERDOTES A JESUCRISTO SUMO Y ETERNO SACERDOTE
ORACIONES Y REFLEXIONES
María Beatriz Arce de Blanco
Señor Jesús:
Tú eres el Sumo y Eterno Sacerdote.
Yo te pido por tus sacerdotes, tus amigos, los que están configurados contigo.
Te pido sacerdotes fuertes como león, atentos como águila, valientes como toro, y sensibles, con corazón de carne, como hombre.
Que tengan el valor de entregarse por amor por cada una de sus ovejas, pero que conserven siempre el temor de Dios.
Que sean firmes en la batalla y se mantengan de pie ante la adversidad, pero que sean frágiles ante el dolor, y doblen sus rodillas ante ti.
Que sean duros como roca en el exterior y suaves como carne en el corazón.
Que den fruto bueno y que sean fruto bueno.
Que sean fuente inagotable de amor, pero que amen con tu amor.
Que sirvan hasta el cansancio, pero que vayan a ti cuando estén cansados, que tú los aliviarás.
Que estén dispuestos a vivir por ti, y a morir contigo, que tú los resucitarás en el último día.
Te pido sacerdotes anunciando el Reino de los cielos, porque ya está cerca.
Te pido sacerdotes en Getsemaní, que al orar sepan pedir, pero que acepten la voluntad del Padre.
Te pido sacerdotes flagelados, que unan su dolor al tuyo, porque serán perseguidos y despreciados, pero tú les darás la fuerza.
Te pido sacerdotes coronados con espinas, que les recuerde que es a ti, su Rey, a quien pertenecen, pero que tu Reino no es de este mundo.
Te pido sacerdotes que dejen todo, y tomen su cruz, y te sigan.
Te pido sacerdotes crucificados contigo, que estén dispuestos a morir, como mártires de amor, para resucitar contigo.
Te pido sacerdotes alegres, que canten alabanzas que lleguen hasta el cielo, que sean pescadores de hombres, que llenen sus redes y se alimenten con tu alimento, multiplicando, dividiendo, compartiendo, hasta saciar, hasta que sobre para llenar doce canastos.
Te pido que sean uno contigo, que comulguen contigo, que reciban tu paz, que sean sensibles al dolor ajeno, y que oren, sirvan y amen.
Te pido sacerdotes de corazón encendido con el fuego de tu amor, encendidos de celo apostólico en su ministerio pastoral, decididos y entregados, como servidores y administradores de tus misterios; que su deseo sea siempre la salvación de las almas, para la gloria de Dios.
Te pido que recuerden que la Eucaristía es gratuidad, agradecimiento, adoración, oblación, reparación, expiación, sacrificio, amor hasta el extremo.
Te pido que reparen con actos de amor los actos de desamor de ellos mismos y de todos los pecadores, y que, por su sacrificio, sea reparado tu Corazón, lastimado por los ultrajes cometidos contra tu Sagrado Corazón en la Eucaristía.
Te pido, Jesús, sacerdotes santos.
Amén.
(Alabanzas, n. 75)
